
Por Elizabeth Webster y Kelly Ratliff
¡Te han contratado!
No hay dos palabras más satisfactorias en el proceso de búsqueda de empleo.
En el caso de quienes trabajan como temporales, los encargos pueden durar desde unos pocos días hasta un año, y algunos incluso terminan convirtiéndose en puestos permanentes.
Sea cual sea la duración del encargo o el tipo de tareas que vayas a realizar, conviene que te presentes como una persona comprometida y como una pieza valiosa del equipo.
Muchos trabajadores temporales cometen el error de mantenerse al margen y esperar a que las tareas lleguen solas, o de acomodarse demasiado pronto. Ninguna de esas actitudes ayuda a dejar una buena impresión.
Qué hacer y qué evitar para destacar como trabajador temporal
Evita estos tropiezos habituales para que tu próximo puesto sea un paso útil en tu trayectoria profesional. Estas son algunas pautas para los primeros días y semanas en un empleo temporal.
DO: Viste de forma profesional
La vestimenta adecuada cambia de una oficina a otra. En algunas empresas, el traje formal es lo habitual; en otras, resultaría tan fuera de lugar como un bañador.
Antes de empezar, asegúrate de que tú y tu reclutador habláis sobre el código de vestimenta antes del primer día. Ir demasiado arreglado o demasiado informal puede llamar la atención por las razones equivocadas y dar la impresión de que no encajas en el entorno.
Si todavía tienes dudas, es mejor pecar por exceso de formalidad que por defecto.
DO: Ten paciencia
Normalmente, el proceso de entrevista y contratación para un puesto temporal es rápido. Tan rápido, de hecho, que la empresa puede no tenerlo todo listo para que empieces a trabajar.
Es posible incluso que tu mesa o tu ordenador no estén preparados el primer día y que no recibas la formación de bienvenida que sí obtienen los empleados fijos, y mucho menos un obsequio de bienvenida.
Procura ser flexible y adaptarte a lo que haya disponible. No presiones ni aumentes el estrés de tu responsable. Esa actitud serena y colaboradora se valora mucho.
DO: Llega preparado
Los temporales suelen ser contratados para proyectos concretos o para cubrir ausencias y picos de trabajo. Por eso se espera que puedas incorporarte con agilidad, a menudo sin una acogida formal y con poca ceremonia.
Preséntate el primer día con antelación y lleva una libreta y un bolígrafo, por si el portátil aún no está listo.
Haz las preguntas que necesites y toma nota de todo lo importante. Toma la iniciativa cuando sea apropiado y prepárate para entrar de lleno en las tareas que te asignen.
DO NOT: Te quejes
Si el comienzo no es fácil, procura mantener una actitud positiva. Evita desahogarte con tus compañeros.
Esa queja improvisada puede acabar en oídos de tu supervisor, o ese compañero puede llegar a ser tu jefe en un futuro puesto.
Si surge un problema, coméntalo con tu reclutador.
Puede servirte de apoyo, escuchar tu situación y ayudarte a resolverla de manera profesional.
DO NOT: Cotillees
La cadena de rumores de la oficina puede convertirse en una trampa difícil de evitar una vez que participas en ella.
Mantente al margen de la política interna y del drama.
Como norma general, sé cordial, pero no excesivamente sociable. Así protegerás tu reputación y te colocarás mejor si más adelante surge una oportunidad estable.
DO: Haz preguntas
Algunos temporales evitan preguntar demasiado por miedo a molestar al responsable o a parecer poco preparados.
Está bien tener iniciativa, pero si no estás seguro, pregunta.
Los supervisores prefieren que consultes antes de cometer errores evitables.
Pero no preguntes esto
Las dudas sobre las tareas del día a día son bienvenidas. En cambio, conviene evitar preguntas como estas:
- “¿Puedo tomarme un descanso?”
- “¿Cuándo puedo irme?”
- “¿Te importa si mañana llego tarde?”
- “¿Hay alguna vacante fija abierta aquí?”
No quieres dar la impresión de que te falta motivación o de que resultas pesado desde el primer día.
DO: Implicarte
Lo ideal como empleado temporal es convertirte en una parte imprescindible y útil del equipo.
- Demuestra que eres fiable: llega a tiempo y trabaja con dedicación.
- Antes de terminar la jornada, consulta con tu responsable si necesita algo más.
- Termina cada proyecto y, cuando lo hagas, pregunta si puedes ayudar en otra tarea, aunque quede fuera de tu “descripción del puesto”.
- Deja para la pausa de comida revisar el correo personal, el buzón de voz o Facebook.
- Observa la cultura de la empresa y los objetivos del equipo y de la organización para contribuir a ellos, aunque sea durante el tiempo que dure tu encargo.
Trabaja como si tu continuidad dependiera de ello, porque en buena medida así es.
DO: Mantén una actitud positiva
No siempre es fácil ser temporal. A veces cuesta encontrar tu sitio y puede haber situaciones confusas, como no saber si puedes usar o no el gimnasio de la empresa. También es posible que te sientas apartado o que pienses que tu supervisor se aprovecha de tu situación. Intenta no tomarte como algo personal esos comentarios o gestos despectivos del tipo “es solo un temporal”, y conserva la calma.
Cómo manejar la “trampa de la entrevista” mientras trabajas como temporal
¿Conviene acudir a entrevistas para otros puestos si ya tienes un empleo temporal? Depende.
- Si decides entrevistar, reserva solo aquellas citas que realmente te interesen. Faltar al trabajo por una oferta que no aceptarías no es la mejor forma de emplear tu tiempo.
- Cuando sea posible, programa las entrevistas antes o después de tu jornada, o al principio o al final del día.
Si tu asignación es temporal con opción a indefinida, sé especialmente prudente al organizar entrevistas y hazlo con moderación.
No te salgas por completo del mercado laboral porque la conversión a un puesto fijo no está garantizada, pero busca nuevas oportunidades con cautela. Hacerlo de forma indiscriminada puede transmitir a la empresa que no te tomas en serio tu puesto actual.
Si acabas aceptando otro empleo, avisa con una antelación de una a dos semanas a la empresa de trabajo temporal.
Si no sabes qué hacer, pide a tu reclutador que te oriente en este proceso, que puede ser delicado.
Idea principal
Los contratos temporales pueden ser breves, pero te ofrecen la oportunidad de dejar una impresión duradera en tu supervisor. Si haces bien tu trabajo, podrás salir del encargo con más experiencia, nuevos contactos y una excelente referencia para tu siguiente empleo.
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